lunes, 14 de noviembre de 2016

Como agua para chocolate

En nuestra segunda sesión hemos comentado la novela de la autora mexicana Laura Esquivel que le lanzó a la fama: "Como agua para chocolate".

La novela de Laura Esquivel se inscribe dentro de los parámetros estéticos del realismo mágico, aunque a diferencia de otras obras de la década de los 60, estas novelas de los 80 y 90 hablan de la vida cotidiana, de pequeñas historias del día a día.

ESTRUCTURA

La novela constituye un falso recetario de cocina. Está estructurada en 12 capítulos, cada uno titulado con el nombre de una comida y de un mes del año.Además a cada capítulo le corresponde un mes del año, desde enero a diciembre. 

PERSONAJES

· Las mujeres: Un mundo  esencialmente femenino determinado por las pasiones (el amor, el resentimiento, el odio, etc).
 · Los personajes masculinos están ausentes, o no tienen determinación de las mujeres, carecen de capacidad de lucha.

Contexto

La Revolución Mexicana (1910-1920) es uno de los acontecimientos más importantes de la historia de México

IDEAS PRINCIPALES

El espacio es el más íntimo de una casa mexicana, la cocina. Las mujeres son las que transmiten las tradiciones de generación en generación, la fuerza motriz de la casa.

Tita no acepta su destino sino que se enfrenta a él. Para ella la cocina es un lugar de afirmación y de rebeldía.

La cocina es una metáfora de los sentimientos. La pasión de Tita esa pasión desbordante se expresará sólo a través del proceso de la elaboración de su cocina. Cada plato provocará en los comensales toda una serie de imágenes y sensaciones de efectos inesperados e incontrolables.

Otras metáforas:

La teoría de los fósforos. Enlaza con el tópico literario del “ignis amoris”. Este tópico literario considera que el amor es como un fuego interior. Hace referencia a un amor puro y verdadero, en el cual la llama nunca se apaga y se es capaz de morir por la persona amada.
 
La teoría de los fósforos

..."Mi abuela tenía una teoría muy interesante, decía que si bien todos nacemos con una caja de cerillas en nuestro interior, no las podemos encender solos, necesitamos oxígeno y la ayuda de una vela. Sólo que en este caso, el oxígeno tiene que provenir, por ejemplo, del aliento de la persona amada; la vela puede ser cualquier tipo de alimento, música, caricia, palabra o sonido que haga disparar el detonador y así encender una de las cerillas. Por un momento nos sentiremos deslumbrados por una intensa emoción. Se producirá en nuestro interior un agradable calor que irá desapareciendo poco a poco conforme pase el tiempo, hasta que venga una nueva explosión que haga reavivarlo.